Una niña de diez años había sido raptada por los miembros de cierta secta diabólica. Estos eran adoradores del "Dios Oscuro", el cual, según sus propias palabras, les había reclamado “un sacrificio de carne humana”. Poco después unos agentes de policía fueron alertados por los amigos de la niña, únicos testigos del rapto. Los agentes irrumpieron en la sede de la secta, temerosos de que el sacrificio ya se hubiera consumado, en cuyo caso la pobre niña habría sido asesinada por sus captores... o quizás devorada por algún monstruo atroz, en el caso de que hubiera algo tangible tras ese supuesto "Dios Oscuro". Como no podía ser de otra forma, se sintieron muy satisfechos cuando encontraron a la niña sana y salva, en la cámara secreta donde la habían encerrado los sectarios. Pero un minuto más tarde todos los policías estaban muertos. En realidad, el sacrificio ya se había consumado. Lo que no habían entendido es que el dios no quería carne humana como alimento, sino como vestidura.
Texto. Javier Fontenla. Imagen: Pixabay.

No hay comentarios:
Publicar un comentario